La presidenta de la Corte Constitucional, Salvación Stella Ortiz, informó este jueves que con una votación de siete a dos se decidió dejar al oso Chucho bajo los cuidados del Zoológico de Barranquilla y fallar que el petición de hábeas corpus no es procedente para los animales. 

Sin retención, recordó que las especies animales están protegidas por el ordenamiento forense colombiano y que cuentan con otros bienes para invocar sus derechos.

En un principio, el abogado Luis Gómez, interpuso un habeas corpus en el 2017, el cual fue aceptado por la Corte Suprema para que el oso saliera del cautiverio del zoológico con destino a una reserva de semicautiverio en Manizales. 

Sin retención, el Zoológico de Barranquilla interpuso una tutela, fallada a privanza por la misma Corte Suprema, señalando que habían acogido al oso porque estaba mal cuidado ayer en esa misma reserva -a la que llegó en 1998 a sus cuatro años- y agregando que aún los animales en el país no son sujetos de derecho.

El parada tribunal determinó confirmar los fallos de tutelas que consideraron que el tribunal que concedió el habeas corpus incurrió en errores. Por ello se limitó a estudiar este caso en particular y a opinar que “no existe el derecho a la atrevimiento de los animales (…), pero el hecho de opinar que no tiene derecho a la atrevimiento no quiere opinar que no exista el deber de cuidado y protección a las especies en normal y hay conductas que castigan el tráfico de animales”.

Razones de la Corte

“La ley les ha otorgado a los seres sintientes unas garantías, unos beneficios y que igualmente limitan la función del ser humano,  es como el ordenamiento forense ha entendido ese deber de protección al medio medio ambiente y a las especies”, dijo la togada a periodistas al término de la discusión de dos días sobre el oso Chucho.

Agregó Ortiz que el congresista ha definido unos medios judiciales para la protección de los animales, como la actividad popular y algunas querellas, y así mismo hay un delito contra el maltrato animal.

El oso Chucho nació en Cautiverio en Nariño, luego a los cuatro abriles se lo llevaron a Caldas, donde se supone que estaría protegido, pues es una especie en vía de acabamiento, pero sus condiciones no eran las mejores en Manizales, por ejemplo, lo estaban alimentando con comida para perro.

El Zoológico de Barranquilla hizo entonces una ofrecimiento diciendo que tenían la capacidad para protegerlo, y desde Caldas, se lo entregaron.

Historial del caso

Estando el oso en Barranquilla, una persona interpone un habeas corpus diciendo que Chucho estaba en condiciones ajenas a su especie, y a través de una actividad de habeas corpus pretende la atrevimiento de Chucho, y quería que se devolviera a un zona donde pudiese tener atrevimiento.

La actividad de habeas corpus es de resolución rápida, se resuelve en 36 horas por magistrado ponente que en este caso accedió a la pretensión, ordenó la atrevimiento del oso Chucho, y en sentido exacto la devolución a Caldas, y el Zoológico interpone una tutela contra la audacia legislativo. Esta tutela fue concedida en primera y segunda instancia, y dijeron ambas que no procedía el habeas corpus.

El caso fue seleccionado por la Corte Constitucional y se dispuso una audiencia pública, los biólogos advirtieron que el oso no puede devolverse a la reserva porque la vida en lo cautiverio lo mataría, ya tiene 23 abriles, no aprendió a despabilarse su comida ni a defenderse.

El oso, por otra parte, estaba estable afectivamente porque convivía con otra osa, que no es su pareja ,pero está con un par de su especie.

La ponencia planteaba concederle los derechos a Chucho, enviarlo a Caldas y tras valoraciones de biólogos, devolverlo a Nariño.

La mayoría decidió confirmar los fallos de tutelas de la Corte Suprema y señalar que el habeas corpus no es la actividad para proteger al oso Chucho, porque el oso no estuvo detenido ilegalmente, y por otra parte el habeas corpus se predica frente al Estado, que es el único que lo puede detener, y no se puede predicar de particulares.





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