Juan Guaidó hizo vida ordinario en el primer día de su dorso a Venezuela. Nadie le impidió salir el pasado 12 de enero pese a tenerlo prohibido, ni siquiera hubo detención a su regreso. Tras una paseo por Colombia, Europa y Norteamérica, el líder de la concurso al régimen chavista que lidera Nicolás Sensato se encontró en el aeropuerto Simón Bolívar de Caracas con la puerta abierta, pero con voces de la dictadura que repartieron golpes, empujones y agresiones a todo lo que olía a Guaidó.

Se temía lo peor al regreso del dirigente a posteriori de que el Gobierno de Sensato movilizara sus fuerzas militares por los caminos de camino al aeropuerto. Pero la única mala anuncio para Guaidó fue la detención de su tío Juan José Márquez, que viajaba con él pero cuya desaparición fue denunciada a posteriori de sobrevenir el control de pasaportes. Algunas fuentes aseguran que fue detenido por resistir un chaleco antibalas.

Puede parecer una organización de Sensato el ignorar la salida y entrada del país de su mayor contrincante. Pero además se puede interpretar que el ‘aquí no ha pasado cero’ sea una demostración del nivel de caos que vive el régimen. Nadie niega que hubo órdenes y contraórdenes.

La autopista principal que conduce al aeropuerto fue bloqueada, automóviles de diputados fueron interceptados y los medios de comunicación tuvieron problemas y fueron agredidos mientras informaban del regreso de Guaidó. Hubo intercambio de golpes entre seguidores del contrincante, que lo protegían para que pudiera salir del aeropuerto, y los colectivos organizados por Sensato que gritaban «Guaidó a Tocorón», una de las cárceles con peor reputación de Venezuela.

Un llano error

La albedrío de Guaidó es posible además que obedezca a que el régimen chavista tuviera en cuenta la advertencia de Elliott Abrams, el enviado de Donald Trump para la situación del pueblo venezolano, indicando que si Sensato impedía o detenía el regreso del político, cometería un llano error que Estados Unidos no pasaría por stop.

Tras su regreso y aventajar los intentos de ataque de los colectivos afines a Sensato, Guaidó participó en un mitin en el municipio de Chacao donde aseguró que habrá duras sanciones contra el Gobierno chavista por parte de los aliados internacionales, al mismo tiempo que anunció su interés en recuperar el Palacio Federal Parlamentario, sede de la Asamblea Doméstico, que desde el pasado 5 de enero es ocupada por una presidencia ilegal tras unas elecciones calificadas además de ilegales por la toma marcial que se produjo y que impidió la entrada de Guaidó al paraninfo.

El presidente ‘encargado’, que ha obtenido un respaldo importante en su visitante a Europa y Estados Unidos, mantuvo ayer el desafío al régimen chavista convocando al pueblo venezolano a manifestarse nuevamente en las calles. Los primeros en hacerlo fueron los estudiantes que aprovecharon el Día de la Lozanía para protestar contra la dictadura y exigir derechos perdidos.

Mientras tanto, los familiares del tío de Juan Guaidó denunciaban y responsabilizaban al Gobierno de Sensato de la desaparición de Juan José Márquez, al que algunos advirtieron haberlo trillado en la sede del Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Doméstico), un entraña represivo creado por el chavismo.

Por su parte, el vicepresidente del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Flequillo, lanzó una amenaza velada a Guaidó, al afirmar que nadie puede prever «lo que le va a ocurrir». Acerca de la ataque que sufrió el martes a su venida a Caracas aseguró que «lo que ocurrió ayer es una reacción espontánea de un pueblo indignado, que se cansó de quienes piden sanciones contra Venezuela en el extranjero».



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